Primeros pasos: la cuenta del banco


Una de las primeras cosas a solucionar cuando uno se va a otro país y tiene un contrato es disponer de una cuenta bancaria donde se pueda domiciliar la nómina y, en suma, poder comer. Antes de marcharme a UK, pregunté al servicio de atención al cliente de mi entidad bancaria en España, que forma parte de un grupo internacional con presencia en varios estados de la Unión Europea, si existía algún tipo de relación con su homóloga inglesa. Como la respuesta fue negativa, y dado que no cumplía los requisitos necesarios para abrir una cuenta con esta última, tocó evaluar otras alternativas.

Inicialmente mantuve mi interés por encontrar algún banco que ofreciese alguna característica especial a usuarios con cuenta en España. Así descubrí BBVA London, que permite enlazar una cuenta británica a una española con la promesa de que los costes de las transferencias que se realicen durante 2010 hacia la cuenta en España se devolverán al año siguiente (hay condiciones adicionales, pero no desmerecen la línea general). El único problema es que BBVA London tiene exactamente tres oficinas, todas ellas situadas en Londres, y no parecía demasiado práctico viajar hasta la capital para abrir una cuenta y para cualquier gestión que requiera hacer acto de presencia en el banco.

Eliminado BBVA London de la ecuación, la elección estaba clara: Santander. No había encontrado ningún servicio especial para españoles, pero leí en alguna parte perdida de internet que estaban preparando algo similar a la Spanish Link Account de BBVA London y después de leer en los foros los problemas que habían tenido otros emigrantes castizos para abrir una cuenta en UK supuse que con este banco la cosa sería coser y cantar.

Así que, en la mañana del último viernes antes de empezar el nuevo trabajo, mi mujer y yo nos fuimos al centro de Cambridge en busca de una de las oficinas del banco Santander que habíamos avistado días antes. Encontramos una, entramos, nos acercamos a una mesa, nos sentamos, expresé mi intención de abrir una cuenta y el gestor, muy amable y quizá un tanto azorado, me comentó que, de acuerdo con las normas del banco, sólo se abrían cuentas a personas que llevasen al menos tres años trabajando en UK. Dijo varias veces aquello de It´s a shame, sabedor de lo chocante que resulta que un español no pueda abrirse una cuenta en un banco de su mismo origen, confirmó que yo no era el único español que había entrado en la oficina con estas intenciones y que se había marchado con las manos vacías y hasta me indicó dónde podía probar suerte para obtener una cuenta corriente sin mayores problemas.

Y como la idea de aquella mañana era dejar en marcha la maquinaria bancaria, salí de la oficina, desoí la sugerencia del oficinista de Santander y me metí en la sucursal de al lado, que pertenecía a Barclays. Este banco también tiene sucursales en España, oficinas en territorio británico por doquier y había leído en internet testimonios de gente que había conseguido una cuenta con ellos. La resolución no fue totalmente satisfactoria, pero desde luego no se puede decir que infructuosa: salí de allí citado con un gestor para el día siguiente, con la promesa de que con mi DNI y mi pasaporte, el primero usado como proof of identity y el segundo como proof of residence, tendría mi cuenta el mismo sábado.

Y así fue. El resto es historia🙂

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