Flush, a-aaaaaaaaaaaaaaa


Aludiendo a la mítica canción de Queen (que es mítica, aunque las razones por las que lo es nunca han estado claras), hoy os ofrezco el primer capítulo de la saga de aventuras sobre alquileres que escribiré siempre y cuando no vuelva a entrar en modo ocioso y descuide el blog… como mi jardín. La verdad es que iba a empezar con una guía de iniciación a este interesante mundo, pero como lo que os voy a contar me acaba de suceder y en mi bitácora (por no andar redundando) hago lo que me viene en gana (muahahaha, que es internacional), tendréis que aguantaros con la siguiente historia.

Por otra parte, recupero también en parte la tradición escatológica de este blog: si mis posts más famosos versaban sobre recogida de basura, en éste hablaremos de inodoros.

El caso es que esta mañana he ido a firmar el contrato de mi nuevo alquiler y a hacer algo de compra. A mi vuelta me he encontrado con una nota en la que alguien afirmaba ser un fontanero “oficial” de mi agencia de alquiler y que les llamase con prontitud para arreglar ciertos plumbing issues. Como no tenía constancia de ningún issue de estas características, he llamado a mi agencia de alquiler para ver si ellos contaban con algo de información al respecto. Total que me dicen que tienen un registro de overflow en mi propiedad, algo que de haberme pasado lo habría puesto en el blog de inmediato (y si habéis estado atentos los últimos meses, ejem, sabréis que tal cosa no ha sucedido). Quedan en hablar con la jefa el lunes y llamarme otra vez con lo que sea.

Cuelgo, pero no me quedo tranquilo. Coloco la compra (otro dato superfluo para alargar la intriga) y llamo a los presuntos fontaneros al número que viene en la nota. Les cuento lo que pasa y me dicen que se pasaban para arreglarme los problemas de la cisterna.

Y ahora, retrotraigámonos a la primera y única renovación del alquiler. Un mes antes de que me venciese el primer periodo (firmé por 6 meses porque no dejaban hacer contratos de menor duración y había que ser cauteloso por si no pasaba mi probationary period) hice llegar a la agencia algunos de los problemas que tenía con la casa, entre los cuales destacaban que la cortadora de césped que me proporcionaban no valía para nada (cuchillas de plástico, no recogía la hierba cortada) y que el mecanismo de descarga de la cisterna del inodoro, un tirador (aquí no se estilan mucho los botones – si es que en España no estamos tan atrasados ;)), fallaba más que una escopeta de feria, sin olvidar que cuando conseguías atinar, se perdía algo de agua por el agujero donde se encaja el tirador. Estoy hablando de noviembre de 2010.

Pues si no he entendido mal al señor fontanero, hoy, 14 de mayo de 2011, querían pasarse a arreglar ambos problemas. Llevo un año conviviendo con el tirador as is (aunque desde la comunicación oficial del asunto han pasado entre 6 y 7 meses), todas las visitas que he tenido lo han sufrido en sus carnes y ahora, a un mes de que termine el alquiler, ¿quieren arreglarlo?

Les he pedido que se abstengan de cualquier actuación hasta que me marche. Con algo de suerte lo dejan igual para que el siguiente tenant (que no David) disfrute de las mismas comodidades que yo.

Esta entrada fue publicada en Alquiler, Curiosidad, Vida en UK. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Flush, a-aaaaaaaaaaaaaaa

  1. Eso es rapidez y premura. Y luego dicen de los funcionarios españoles…

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